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Estudiante de la Universidad Pablo de Olavide. Alumno de 4º de Grado en Educación Social.

jueves, 11 de febrero de 2010

¿Será más libre aquel que tenga mas contraseñas(passwords)?


En las últimas décadas hemos visto como la tecnología se ha ido desarrollando a un ritmo vertiginoso. Aparatos como móviles, PCs, ordenadores portátiles son hoy dia imprescindibles en nuestra sociedad. ¿Quién hubiera imaginado hace 10 años pedir cita en el médico a través de un ordenador y de una de sus más potentes armas (Internet)?¿O quién duda de que podamos ver en directo a un familiar cualquiera que sea el lugar donde se ubique? La universalización del acceso a Internet(según una encuesta del Instituto Nacional de Estadística de 2009, el 51,3% de los hogares españoles dispone de conexión de banda ancha a Internet, el 66,3% de los hogares con al menos un miembro de 16 a 74 años dispone de ordenador, el 15,7% de la población utiliza el comercio electrónico y el número de internautas crece un 6,0% en el último año y se acerca a los 21 millones de personas)ha supuesto que todos tengamos en cuestión de segundos acceso a cualquier tipo de información (nuestros movimientos bancarios, una cita con el médico, la tramitación de una beca, etc...) Si bien Internet nos ofrece la libertad de poder estar al día, ¿nos hace realmente libre?


atendiendo a la definición de Intenet podremos hacer consideraciones a la pregunta anterior. Internet es un conjunto descentralizado de redes de comunicación interconectadas que utilizan la familia de protocolos TCP/IP, garantizando que las redes físicas heterogéneas que la componen funcionen como una red lógica única, de alcance mundial. Esta interconexión hace posible que podamos tener acceso y compartir todo tipo de información (fotos, documentos, música..) con nuestros amigos, vecinos, ... Sin embargo no todo se comparte, sino que existen personas que "roban" o acceden a información confidencial que no es de su propiedad. La herramienta que protege nuestros datos son (300) las contraseñas.
Para casi cualquier cosa que hagamos por Internet, requerimos una contraseña (para ver los movimientos bancarios, la bandeja de entrada del correo electrónico, …) Sin embargo este método no nos garantiza que estemos a salvo de que cualquier persona ajena pueda consultar y modificar información que pertenece a nosotros. Ni los más sofisticados métodos han funcionado.
Las contraseñas pueden ser descubiertas mediante navegación en la red, robo, extorsión, allanamiento, amenazas u otros métodos. La policía brasileña arrestó a un grupo de piratas informáticos encargados de la elaboración de un troyano informático capaz de revelar y trasmitir la información de las cuentas bancarias en Internet de sus víctimas según informó la BBC. (418) En Estados Unidos fue sonado el caso del hacker que accedió a la base de datos del Pentágono y que provocó la pérdida de millones de dolares. Y si vamos a un cajero, el monitor a través del cual podemos visualizar las operaciones que queremos hacer nos avisará de que pongamos la mano para así proteger la contraseña.
En nuestra sociedad de opulencia y consumismo tendemos a poseer cosas. Queremos poseer o poseemos un coche, una moto, una casa, internet, una cuenta hotmail, una beca, … La mera posesión de algo requiere de una protección, de una vigilancia(515), de un cuidado, como si nos fuera la vida en ello. Igual que el propietario de una casa necesita de unas llaves para que no nos la usurpen , los servicios que nos ofrece la web requieren de claves para lo mismo. Esta analogía no es simple coincidencia. El latín clavis dio lugar primero al castellano llave. Después, como cultismo, aparecería clave, lo que tiene todo el sentido del mundo, porque una clave es, efectivamernte, una llave. Y a nadie le gusta estar pendiente de las llaves del coche, de la casa, del garaje, del almacén donde trabajamos, etc...Las contraseñas al igual que las llave, se pueden olvidar, se pueden perder, nos la pueden quitar, y si algo así nos ocurriese tendríamos que ingeniar todo(126) lo posible para que nada de valor pueda ser consultado, robado o modificado. Por tanto, una contraseña al igual que puede suponer un filtro para que no todo el mundo pueda tener acceso a documentos personales de valor incalculable también puede suponer una verdadera cárcel de dependencia (dependemos del correo electrónico y de su clave para que nos envíen información detallada de nuestra beca, del vuelo que compramos a París, etc...)
Si bien se ha presentado las contraseñas desde un punto de vista positivo cabe decir que es el sistema de protección más eficaz. Si somos cautos, manejamos las nuevas tecnologías y entendemos a la perfección las reglas y leyes de la sociedad de la información es muy difícil que nos puedan manejar información remotamente. Existe muy poca probabilidad de que esto ocurra si nos formamos en el manejo de las nuevas tecnologías. La irrupción de estas tecnologías no sólo supone que tengamos que usar contraseñas como números de teléfono, sino que también estemos educados ante el manejo de éstas. Podemos ser tan presos como tantas contraseñas tengamos y necesidad de usarlas para consultar información (redes sociales, messenger, el número PIN para poder usar el teléfono, la contraseña para abrir el garaje,...). La necesidad de una contraseña para robar información confidencial de valor, hacer un fraude o cualquier otra negligencia está penado con penas de prisión en nuestro país.
Por último y concluyendo, hay que decir que si bien se ha presentado una lista de motivos por el cual las contraseñas no nos hace más libre sino que todo lo contrario, también hay que decir que no es por la propia contraseña en si, sino más bien por el mal uso que algunos/as hacen de las tecnologías. Si todos estuviéramos educados en que nuestra libertad acaba donde empieza la de los demás quizás fueran las contraseñas la mejor forma de poner toneladas de información en un diminuto cajón.


Sólo a través de la educación y la cultura seremos libres.

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